PANORAMA DEL MARKETING AGROPECUARIO
A
medida que el mundo gira están sucediendo cambios significativos en el mercado
global. El latido del nuevo milenio se
hace cada vez más rápido por lo que no sobrevivirán las empresas más
inteligentes sino aquellas que posean resiliencia de equipo.
La
empresa necesita ver más allá de su propia cadena de valor, y observar las
cadenas de valor de sus proveedores, distribuidores y de sus clientes. Que el
árbol no nos tape el bosque.
Es
indudable que la competencia en el mercado actual no se genera entre competidores
individuales sino que sucede entre redes integrales de transferencias de valor
creadas por nuestros competidores.
Hasta
hoy hemos vivido la cultura comercial del "win to win", es decir yo
te doy algo que te interesa a cambio de un precio que a mí me convenga y los
dos satisfechos. Esta básica cultura del trueque en la que todos estamos
dentro, se topa actualmente con realidades de responsabilidad social, ética y
medio ambiente que nos obligan a pensar y evolucionar.
Los clientes
están saturados de información, no confían en los mensajes de las marcas
comerciales y se manifiestan cada vez más ciegos y sordos a sus ofertas en
formato publicitario, por lo que terminan siendo más infieles y realizando sus
negocios con el mejor postor. No hay que olvidar que estamos todos sentados en una misma mesa con una sociedad globalizada e interconectada.
Debemos hablar de tú a tú
con nuestros potenciales clientes utilizando todas las herramientas
disponibles, personalizar nuestros mensajes, reforzando nuestra marca, para que
cuando actuemos comercialmente nuestros esfuerzos caigan en suelo fértil.
Quedaron atrás los tiempos
de sembrar "a voleo", ahora en marketing hay que utilizar siembra
"de precisión"; ya no se puede regar por "inundación", en
marketing, hay que utilizar riego por "goteo".
Estamos tan sumergidos y absortos con el día a día, en hacer que las cosas funcionen dentro de la empresa que no somos conscientes del cambio que se esta produciendo. Las nuevas tecnologías, la globalización, el medio ambiente de internet, la responsabilidad social y ética son el nuevo panorama del marketing y están adquiriendo cada vez más importancia pero las mismas, muchas veces, paralizan el pensar de los empresarios que todavía mantienen frases como: ¿a mí a estas alturas nadie me tiene que enseñar nada?.
Los
años de bonanza y alegría comercial ya han pasado, en la actualidad el cliente quiere
el producto y lo quiere ya, lo quiere en su campo, en su casa y personalizado;
para ayer a primera hora. El cliente necesita ser atendido y estimado, es decir,
sentirse el jugador más importante de la cancha.
Durante
las épocas de crisis que nos toca vivir, las empresas hacen números; se esfuerzan en lograr una
financiación positiva, para evitar despedir gente y mantenerse un día más en
esta selva comercial, a veces, sin pensar en
beneficios. Para lo cual, inician el recorte de costos, dan marcha atrás con
los planes de formación y cierran el grifo al departamento de marketing; en
lugar de crear valor, innovación y servicios a su cliente. Hay que agudizar el ingenio.
Hay que utilizar el pensamiento estratégico.
Es
de destacar, que lo que ahora consideramos ventajas competitivas para nuestra
empresa, a corto plazo van a pasar a ser requisitos mínimos para sobresalir, un
must en el mercado y donde nuestro cliente nos requiere un servicio diferencial,
al instante y ad-hoc.
Si
no fijamos un objetivo, un mercado meta, un plan de marketing y aplicamos un
pensamiento estratégico en nuestra empresa, será como subirse al Titanic
sabiendo que va a navegar algunos días pero terminará estrellado contra un
iceberg.
En este
nuevo universo comercial, las marcas deben entender que ya no se puede influir
en reiteradas ocasiones con la misma idea de comunicación, ya que se debe hacer
que cada contacto con el cliente sea significativo. De tal forma, el cliente
elige no sólo lo que compra sino lo que quiere ver, con lo que requiere un
comportamiento más humano de la marca, intercambiando metas y valores.
“Estamos viviendo cambios profundos, donde ser eficientes
y reducir costos no son las únicas cartas del mazo. Es el tiempo de las grandes
ideas que agitan el sector".
Ing. Agr. Mariano
Larrazabal
Experto en Marketing
Agropecuario
marketing@bialar.com - Manager. Bialar
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